“Puedo resistir a todo menos a las tentaciones”
Oscar Wilde
El trastorno alimentario más frecuente en todas sus variedades formas es, sin duda, la bulimia, una patología caracterizada, prioritariamente, por la compulsión irrefrenable por comer, debida más que al hambre, al deseo desenfrenado de consumir comida. Las personas afectadas por este trastorno pueden llegar a comer cualquier cosa sólo por el placer de engullir.
Desde la terapia breve estrategica hemos identificado algunas tipologías específicas de bulimia, caracterizadas por modalidades especificas de percepción y reacción respecto a la comida y al propio cuerpo. Y también, a diferencia de numerosa literatura sobre el tema, hemos separado del diagnóstico de bulimia de tipologías de trastorno aparentemente bulímico, pero que en un análisis más atento resultan ser tipologías de trastorno con características de persistencia completamente diferentes y que, por lo tanto, necesitan para su solución un tipo de tratamiento alternativo.
Éste es el caso, por ejemplo, de la llamada bulimia nerviosa, que nosotros hemos reclasificado como síndrome del vómito, identificando un trastorno alimentario nuevo, el placer de comer para vomitar. Esta patología ha evolucionado a partir de la bulimia o de la anorexia, pero después de instalarse como un ritual de secuencias de atracones y vómitos se convierte en otro tipo de trastorno con características diferentes. También diferenciamos la bulimia del binge eating que se caracteriza por la alternancia entre un control y perdida de control.
En el trastorno por atracón la persona pone en practica comportamientos compensatorios como ayuno o restricción para reparar los danos ocasionados por el atracón.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la bulimia y cómo se manifiesta?
La bulimia es un trastorno alimentario caracterizado por una necesidad compulsiva de comer, impulsada más por el deseo incontrolable de consumir alimentos que por el hambre real. Las personas que la padecen pueden experimentar episodios de ingesta excesiva de comida, acompañados de una sensación de pérdida de control.
¿Existen diferentes tipos de bulimia?
Sí. Desde la Terapia Breve Estratégica se identifican tres formas principales de bulimia: la bulimia “boteriana”, asociada a la obesidad aceptada; la bulimia por efecto “alcachofa”, donde el sobrepeso funciona como protección frente a conflictos emocionales; y la bulimia “yoyó”, caracterizada por ciclos repetitivos de dietas estrictas y recaídas alimentarias.
¿Por qué las dietas suelen empeorar el problema de la bulimia?
Porque la restricción excesiva aumenta el deseo por los alimentos prohibidos. Cuanto más intenta una persona controlar rígidamente su alimentación, más intensa puede volverse la necesidad de comer aquello que se está negando. Esta paradoja hace que el intento de control termine generando una mayor pérdida de control.
¿La bulimia es lo mismo que el trastorno por atracón?
No. Aunque ambos pueden incluir episodios de ingesta excesiva, presentan diferencias importantes. En el trastorno por atracón suelen aparecer conductas compensatorias como ayunos o restricciones posteriores. Además, cada trastorno tiene mecanismos de mantenimiento distintos, por lo que requieren enfoques terapéuticos específicos.
¿Qué relación existe entre las emociones y la bulimia?
En muchos casos, la relación con la comida está vinculada a conflictos emocionales, autoestima, relaciones personales o la imagen corporal. Algunas personas utilizan la alimentación como una forma de afrontar situaciones difíciles, mientras que otras centran toda su atención en el peso y las dietas para evitar enfrentar otros problemas de fondo.
¿La bulimia tiene tratamiento?
Sí. La Terapia Breve Estratégica ha desarrollado protocolos específicos adaptados a cada tipo de bulimia, abordando la forma particular en que el problema se mantiene en cada persona. Estos tratamientos buscan romper los patrones que perpetúan la compulsión alimentaria y recuperar una relación más saludable con la comida y con uno mismo.
Podemos distinguir la patología bulímica en tres áreas:
La bulimia “boteriana”:
Representada por aquellos sujetos, tanto hombres como mujeres, tan gordos que parecen las famosas imágenes de Botero.
Estas personas están bien adaptadas a su problema y, a menudo, llegan a terapia únicamente por un problema de salud que les obliga a perder peso. En estos casos, el trastorno alimentario se acompaña de las típicas disfunciones orgánicas y psicológicas de la obesidad.
La bulimia por efecto “alcachofa”:
Representada por aquellas personas para las que tener un sobrepeso y, por tanto, no ser lo estéticamente agradables que podrían ser si estuvieran más delgadas supone una especie de protección para la problemática afectivo-relacional que sufren.
Por lo tanto, estos sujetos, por más que intenten ponerse constantemente a dieta, no lo consiguen nunca, o bien lo consiguen por un tiempo y después recaen en la sintomatología bulímica. Su constante lucha con la balanza y con la dieta centra completamente su atención, manteniéndolos resguardados del resto de sus problemas.
La bulimia por efecto “alcachofa”:
Representada por aquellas personas para las que tener un sobrepeso y, por tanto, no ser lo estéticamente agradables que podrían ser si estuvieran más delgadas supone una especie de protección para la problemática afectivo-relacional que sufren.
Por lo tanto, estos sujetos, por más que intenten ponerse constantemente a dieta, no lo consiguen nunca, o bien lo consiguen por un tiempo y después recaen en la sintomatología bulímica. Su constante lucha con la balanza y con la dieta centra completamente su atención, manteniéndolos resguardados del resto de sus problemas.
La bulimia “yoyó”
Representada por aquellos sujetos que alternan períodos de dieta en los que pierden muchos kilos con períodos de alimentación desenfrenada en los que vuelven a ganarlos todos. Su peso se mueve hacia arriba y hacia abajo como el antiguo juego chino del yoyó. Estas personas alternan períodos de confianza en sí misma, caracterizados por un exceso de exaltación de sus capacidades personales, con depresiones relacionadas con una profunda desconfianza en sus recursos. En otros términos, su humor está muy influido por el éxito o el fracaso al gestionar la relación con la comida y con su imagen estética.
Como puede observarse, con el mismo tipo de sintomatología bulímica, es decir, no saber resistirse a las tentaciones de la comida, se tienen tres modalidades diferentes de persistencia del problema:
- En el primer caso, una realidad aceptada que es necesario cambiar.
- En el segundo, una realidad no aceptada pero que no se consigue cambiar porque se necesitaría resolver antes otros problemas pendientes.
- En el tercer caso, una realidad desagradable, combatida con éxito sólo parcial, seguido de recaídas que llevan a una lucha extenuante.
Las tres tipologías de bulimia se basan en un modelo de interacción de la persona con su alimentación basado en el intento de control que hace perder el control, es una paradoja.
La relación con los alimentos basada en el control lleva a alimentar el deseo de todos los alimentos “prohibidos”, que se vuelven cada vez más deseables. La paradoja es que cuanto más me niego una cosa, más la deseo.
La terapia breve estratégica ha formulado específicos protocolos de tratamiento que como trajes a medida, se adaptan a las diferentes formas de patología alimentaria. Respecto al tratamiento de la bulimia en sus ya mencionadas formas, los resultados obtenidos son del 91% de los casos tratados.
